viernes, 26 de abril de 2013

Acuerdate

¿Te acuerdas de esa persona que te saco grandes sonrisas? 
Piensa en cuando eras un enana, en  los primeros recuerdos que te vengan a la cabeza, cuando no levantabas dos palmos del suelo, sale ¿verdad?

Si yo también recuerdo a esa persona que lo era todo.

Muchas veces no le decías que le querías, pero a veces sobran las palabras. Hay miradas que lo dicen todo, sonrisas que son pruebas de cariño.

No se tu pero yo me escondía para darles sustos, jugaba a las cartas con él, me dio los mejores consejos que se, todo el tiempo que duermes es tiempo que no vives (tenía razón).

Y estarás pensando que qué hago escribiéndote esto, no lo sé, pero estoy segura que ya sabes de quien te hablo.

Seguro que tú también has tenido comido familiares y días de Reyes de estos que te hacen gracia. Que empiece a abrir regalos y diga: “Muy bonito” (siguiente) “Muy bonito” (…) y asi con todos. Que estoy segura que con el tú también has visto tu pueblo de otra forma con él, que te abra contado un millón de batallitas, de esas que sabes cuando empiezan pero no tienes ni idea de cuando terminan. Que una parte de ti le pertenece.

Que cuando piensas en la persona a la que más quieres en el mundo piensas en él, sonríes y darías lo que fuera por volverle a abrazar.

Yo también

Has ido un millón de veces a verle y a veces no sabías ni de qué hablar, pero aun así seguías yendo. Te gustaba verle, estar con él.

Y has discutido con él muchas veces por tonterías, porque parecía que no te entendía, pero en el fondo no podías enfadarte con él, vuestro cariño lo superaba todo

No sé si lo habrás pensado, pero jamás te he visto con él, no sé a ciencia cierta si esto te ha pasado pero estoy casi segura de que sí.

“Dios se lleva primero a su lado a quien no lo merece y aunque intento entenderlo, daría lo que soy por verte reír nuevamente”. (David Civera)

Y sé que los recuerdos a veces parece que taladran. Que te invaden, que te inundan los ojos, que dan ganas de largarte (a mí por lo menos sí) Que piensas que no es justo.

¿El mundo es injusto? Puede.

Pero yo sé que estoy orgullosa de todo lo que he hecho y espero que tú también.

Están orgullosos de nosotras, desde ahí arriba y nos cuidan.

Espero haberte sacado una sonrisa mientras lo leías, traerte buenos recuerdos a tu mente. No quiero que estés triste, ni mucho menos, por eso te escribo esto.

Merece la pena recordar las cosas bonitas, los recuerdos nadie los puede robar.

Recuerda todas esas sonrisas :D

SONRÍE, VALE LA PENA SER FELIZ.


martes, 2 de abril de 2013

Historia de princesas.

He pensado que te debía esto, una historia un sueño. Son muchos ya los recuerdos vividos contigo, quizá muy intensamente, en muy poco tiempo. Y hoy día 2 de abril he decidido que esto es lo que llevaba tanto tiempo queriendo hacer. Escribir un cuento, escribir nuestro cuento, que es simplemente una historia de niños con amor con desamor con todo lo que pasamos horas y horas escribiendo por el WhatsApp pero esta vez sí que hecho historia. Esto es nuestro cuento princesa, queríamos ser feliz y estamos luchando por ello.
Yo he tenido la suerte de conocerte, el destino que normalmente no hace nada por mi te puso en mi camino. Eso fue mejor incluso que me pusiera un novio, que suelen ser pasajeros, nosotras no.
Y bueno dejo ya de enrollarme y querida princesa doy paso a nuestro cuento, a nuestra historia. A lo que ahora es pasado, presente y parte de nuestro futuro.
Te adoro.



LA HISTORIA DE PRINCESAS.
Era se una vez un reino, había castillos, gentes y lugares precioso. No era una ciudad de ensueño, pero tenía su encanto. Miles de turistas la visitaban todos los años.
Y allí en una casita un poco más alejada, en el campo vivía una chica. Se llamaba Ana. Con tres hermanos a los que no los veía mucho y la que se podría decir que había tenido una vida feliz.
Era alta, normal, tenía los ojos medio verdes. Melenita negra y una piel muy blanca. No era una chica muy guapa, si llamaba la atención no sería por su belleza, pero sí se podría decir que tenía algo especial, tenía alegría y alguna vez la llegaron a decir que era contagiosa, que ella hacia feliz a la gente, pero aun así la princesa no las tenía todas consigo. Era bastante insegura, aunque siempre era ella misma pero tenía el don de verse peor que las demás. No era perfecta, ni mucho menos, pero tenía algo especial.
En otro lugar alejado, en un pequeño pueblecito vivía otra chica. Se llamaba Naiara. Esta si tenía unos preciosos ojos verdes, grandes y llenos de alegría, era más bajita y llena de coraje y valentía. Era guapa, al menos a mí me lo parecía. No, no me lo parecía lo era, claramente tenía una carita simpática, tenía ángel, tenía chispa. Tenía algo que no toda la gente tiene.
Naiara tenía dos grandes amigas, una rubia y casualmente amiga de Ana y otra alta morena, de pelo rizado y divertida.

Cada una vivía en su casa, con sus amigas, con sus sueños, sin saber la existencia la una de la otra, sin saber que puede que en algún momento sus caminos se cruzaran.
Ana era… como decirlo espontanea, era creativa, era especial pero muchas veces no era capaz de demostrárselo al mundo. EN cambio Naiara era valiente, era tal y como ella quería sin cortarse nunca, a veces incluso un poco descarada pero eso la hacía ser aún más especial.
Una tarde como otra cualquiera Ana se fue a visitar a su quería amiga María (la chica rubia)  Se querían mucho y llevaban tiempo sin verse, ella sabía que esto iba a ser especial, pero no sabía hasta qué punto.
Pasaron una tarde inolvidable de risas y aventuras, pero eso no fue lo más importante para Ana. Ella conoció a Naiara, la otra chica especial, juntas tenían magia. Juntas eras invencibles y ni ellas mismas saben hasta qué punto.
Se fueron conociendo y sus caminos se fueron uniendo, cruzando, torciendo. Como en toda la historia no toda es bonito.
Naiara sufrió por quien creía su príncipe hasta que encontró a alguien realmente maravilloso y Ana… Ana fue algo diferente, algo que jamás la había pasado. Se enamoró de verdad, como nunca antes lo había hecho y quizá de quien no debía pero se sentía algo muy especial hacia él y quizá por un tiempo el también hacia ella. Pero como suele pasar en el amor fue bonito, intenso y corto. El amor se terminó y sus caminos se separaron.

Pero estas dos chicas seguían teniendo algo especial, podría llamárselas “princesas” un poco princesas de cuento eran, con sus príncipes, sus amores, sus historias. Pero no solo por eso. Ellas no eran perfectas, tampoco querían serlo, gustaban con sus virtudes y sus defectos.
Y aun así seguían teniendo algo de princesas. Como antes he dicho Ana era muy blanca, de melenita negra, alegre… ¿No os recuerda a alguien? ¡¡¡BLANCANIEVES!!! 

Ana era bastante parecida a Blanca nieves.

Y Naiara era morena, guapa y sobre todo tenía unos grandes ojazos casi verdes. BELLA, de la Bella y la Bestia. Además al igual que la princesa ella luchó por su amor, quizá no estaba con quien todo el mundo quería, ella lucho por un amor que no muchos aprobaban pero que simplemente la hacía feliz.


Y nuestras dos princesas lucharon contra viento y marea por ser felices, por ser simplemente ellas y ser feliz con ello. Por encontrar a su príncipe o por ser feliz sin él.

Un día las dos princesas se vieron en el maravilloso reino y fuera como fuera querían ver al principio, solo tenían permiso para estar en un parque y mintieron, corrieron, lucharon y se perdieron solo por verle. Se metieron en dos hospitales que no eran, se perdieron por dentro, Ana que nunca miente se montó una película para que las dejaran salir. Corrieron como unas locas hasta llegar a la fortaleza donde el terrible guardia de seguridad las esperaba. Pelearon y lucharon contra él, le vencieron, se pusieron en contacto con el príncipe y allí estaban los tres haciendo locuras de las suyas. Nunca sabremos si entre el príncipe y Ana hubo algo, pero tampoco nos importa.

Ellas son felices, aunque estén lejos.
Hicieron un juramento de sal y limón, prometieron quererse las dos. Y hoy día 2 de abril del 2013 hace exactamente 5 meses de aquello.
Y desde entonces todo ha sido risas y locuras.
Las princesas se quieren, las princesas son felices, este cuento que es todo real será siempre eterno.

Es verdad no tienen coronas, ni vestidos, ni viven en un castillo, pero son princesas de su propio reino, de su propio mundo.