He pensado que te debía esto, una historia un sueño. Son
muchos ya los recuerdos vividos contigo, quizá muy intensamente, en muy poco
tiempo. Y hoy día 2 de abril he decidido que esto es lo que llevaba tanto
tiempo queriendo hacer. Escribir un cuento, escribir nuestro cuento, que es
simplemente una historia de niños con amor con desamor con todo lo que pasamos
horas y horas escribiendo por el WhatsApp pero esta vez sí que hecho historia.
Esto es nuestro cuento princesa, queríamos ser feliz y estamos luchando por
ello.
Yo he tenido la suerte de conocerte, el destino que
normalmente no hace nada por mi te puso en mi camino. Eso fue mejor incluso que
me pusiera un novio, que suelen ser pasajeros, nosotras no.
Y bueno dejo ya de enrollarme y querida princesa doy paso a nuestro
cuento, a nuestra historia. A lo que ahora es pasado, presente y parte de
nuestro futuro.
Te adoro.
LA HISTORIA DE PRINCESAS.
Era se una vez un reino, había castillos, gentes y lugares
precioso. No era una ciudad de ensueño, pero tenía su encanto. Miles de
turistas la visitaban todos los años.
Y allí en una casita un poco más alejada, en el campo vivía una
chica. Se llamaba Ana. Con tres hermanos a los que no los veía mucho y la que
se podría decir que había tenido una vida feliz.
Era alta, normal, tenía los ojos medio verdes. Melenita
negra y una piel muy blanca. No era una chica muy guapa, si llamaba la atención
no sería por su belleza, pero sí se podría decir que tenía algo especial, tenía
alegría y alguna vez la llegaron a decir que era contagiosa, que ella hacia
feliz a la gente, pero aun así la princesa no las tenía todas consigo. Era
bastante insegura, aunque siempre era ella misma pero tenía el don de verse
peor que las demás. No era perfecta, ni mucho menos, pero tenía algo especial.
En otro lugar alejado, en un pequeño pueblecito vivía otra
chica. Se llamaba Naiara. Esta si tenía unos preciosos ojos verdes, grandes y
llenos de alegría, era más bajita y llena de coraje y valentía. Era guapa, al
menos a mí me lo parecía. No, no me lo parecía lo era, claramente tenía una
carita simpática, tenía ángel, tenía chispa. Tenía algo que no toda la gente
tiene.
Naiara tenía dos grandes amigas, una rubia y casualmente
amiga de Ana y otra alta morena, de pelo rizado y divertida.
Cada una vivía en su casa, con sus amigas, con sus sueños,
sin saber la existencia la una de la otra, sin saber que puede que en algún momento
sus caminos se cruzaran.
Ana era… como decirlo espontanea, era creativa, era especial
pero muchas veces no era capaz de demostrárselo al mundo. EN cambio Naiara era
valiente, era tal y como ella quería sin cortarse nunca, a veces incluso un poco
descarada pero eso la hacía ser aún más especial.
Una tarde como otra cualquiera Ana se fue a visitar a su quería
amiga María (la chica rubia) Se querían
mucho y llevaban tiempo sin verse, ella sabía que esto iba a ser especial, pero
no sabía hasta qué punto.
Pasaron una tarde inolvidable de risas y aventuras, pero eso
no fue lo más importante para Ana. Ella conoció a Naiara, la otra chica
especial, juntas tenían magia. Juntas eras invencibles y ni ellas mismas saben
hasta qué punto.
Se fueron conociendo y sus caminos se fueron uniendo,
cruzando, torciendo. Como en toda la historia no toda es bonito.
Naiara sufrió por quien creía su príncipe hasta que encontró
a alguien realmente maravilloso y Ana… Ana fue algo diferente, algo que jamás
la había pasado. Se enamoró de verdad, como nunca antes lo había hecho y quizá
de quien no debía pero se sentía algo muy especial hacia él y quizá por un
tiempo el también hacia ella. Pero como suele pasar en el amor fue bonito,
intenso y corto. El amor se terminó y sus caminos se separaron.
Pero estas dos chicas seguían teniendo algo especial, podría
llamárselas “princesas” un poco princesas de cuento eran, con sus príncipes,
sus amores, sus historias. Pero no solo por eso. Ellas no eran perfectas,
tampoco querían serlo, gustaban con sus virtudes y sus defectos.
Y aun así seguían teniendo algo de princesas. Como antes he
dicho Ana era muy blanca, de melenita negra, alegre… ¿No os recuerda a alguien?
¡¡¡BLANCANIEVES!!!
Ana era bastante parecida a Blanca nieves.
Y Naiara era morena, guapa y sobre todo tenía unos grandes
ojazos casi verdes. BELLA, de la Bella y la Bestia. Además al igual que la
princesa ella luchó por su amor, quizá no estaba con quien todo el mundo
quería, ella lucho por un amor que no muchos aprobaban pero que simplemente la
hacía feliz.
Y nuestras dos princesas lucharon contra viento y marea por
ser felices, por ser simplemente ellas y ser feliz con ello. Por encontrar a su
príncipe o por ser feliz sin él.
Un día las dos princesas se vieron en el maravilloso reino y
fuera como fuera querían ver al principio, solo tenían permiso para estar en un
parque y mintieron, corrieron, lucharon y se perdieron solo por verle. Se
metieron en dos hospitales que no eran, se perdieron por dentro, Ana que nunca
miente se montó una película para que las dejaran salir. Corrieron como unas
locas hasta llegar a la fortaleza donde el terrible guardia de seguridad las esperaba.
Pelearon y lucharon contra él, le vencieron, se pusieron en contacto con el príncipe
y allí estaban los tres haciendo locuras de las suyas. Nunca sabremos si entre
el príncipe y Ana hubo algo, pero tampoco nos importa.
Ellas son felices, aunque estén lejos.
Hicieron un juramento de sal y limón, prometieron quererse
las dos. Y hoy día 2 de abril del 2013 hace exactamente 5 meses de aquello.
Y desde entonces todo ha sido risas y locuras.
Las princesas se quieren, las princesas son felices, este
cuento que es todo real será siempre eterno.
Es verdad no tienen coronas, ni vestidos, ni viven en un
castillo, pero son princesas de su propio reino, de su propio mundo.
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